Llegó en primavera, como el olor a las flores, el buen tiempo y los colores; más bella que la primera luz de la mañana, más hermosa que reflejo de la luna sobre el agua. Su rostro nos llenó de alegría y su sonrisa nos conmovió a todos. Lloré largo rato cuando vi su rostro la primera vez y lloro de nuevo al escribir esto. Ella es un milagro. Su joven mamá la dio en adopción. No prefirió su muerte. Ha sido realmente valiente, y su mamá adoptiva reza junto a su bebé todos los días por ella. Cuando la vi, lloré por tantas madres que no me escucharon en la puerta de los abortorios, por sus hijos arrancados de sus vientres… Ellos no tuvieron la oportunidad de decidir. Lloré porque los rescatadores no podemos hablar nunca de adopción: es una palabra tabú. Se prefiere el fin de una persona a…
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