Una tras otra, con un solo denominador común: vienen desde Portugal, se alojan en un hotel en la calle Bravo Murillo, y pagan en metálico el aborto. Hablamos con tres mujeres distintas. Una de ellas viene con una amiga ambas con maletas. Está de 20 semanas de embarazo. La han traído desde Portugal. Nos escucha, y vuelve después de dejar las maletas en el hotel. Varios rescatadores la dan un abrazo cuando dice que no va a abortar, esta segura. Va a avisar al abortorio de que se vuelve a su país. Entra en el abortorio Dator. Nos dice que la esperemos, que quiere hablar más y que quiere dejar cerrado con el abortorio. Cuando se va nos quedamos preocupados, sabemos que una vez que entran ya no salen. Varias horas y siguen entrando mujeres al abortorio. No sabemos que habrá pasado con ella. No sabemos que habrá sido de…
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