Recientemente ha surgido una polémica relacionada con el anuncio de unas nuevas medidas a tomar en la Comunidad de Castilla y León con el objeto de reducir el número de abortos provocados. De este hecho se han hecho eco los principales diarios nacionales y entre ellos también el periódico electrónico «El Debate«. En uno de sus artículos se manifiesta que se ha despertado cierta «Confusión en las asociaciones provida por la medida antiaborto de Castilla y León«. Mi comentario al mismo ha sido el siguiente:
>>Seamos consecuentes: En materia de aborto otras naciones como la estadounidense nos llevan muchos años de adelanto. Y en ese país están dando marcha atrás de forma decidida impulsados por movimientos provida de base y la ciudadanía misma (que no sus élites políticas). En España no hemos hecho otra cosa que copiar las malas leyes que se redactaron en otros países. No se si por dictado ideológico de un poder global en la sobra (esto se me escapa porque desconozco completamente el funcionar de las sociedades secretas que, todo sea dicho, nuestra Constitución rechaza) o por la propia naturaleza humana inclinada a no encontrar la Verdad con facilidad. Todo sea el caso que, a la postre, quien está pagando esta batalla ideológica son LOS MÁS INOCENTES. Y como el mal no deja de tener sus consecuencias, todos en conjunto nos lamentaremos de acciones y decisiones tomadas a la ligera. Este tema, de escuchar los latidos del feto, es una medida ya probada. No es nueva. En algunos otros países se aboga porque ha dado resultados, pero no deberíamos quedarnos solo en eso. El fondo de la cuestión es que vivimos en comunidad y leyes de este tipo, promoviendo derechos insostenibles, nos acabarán pasando su factura. De eso, al parecer, ya es consciente el ciudadano medio estadounidense. No deberíamos volver a llegar tarde en reconocer nuestros errores.<<