Entrega 16. Riesgos psicológicos del aborto para la mujer – Segunda parte
“Proyecto Raquel es una organización que ayuda a sanar tanto a mujeres como a hombres que han pasado por un aborto. Un artículo de su sitio web nos acerca a la realidad del trauma emocional que a menudo enfrentan las mujeres: ‘Después del aborto ella puede quedar insensibilizada, el dolor por la muerte de su hijo se ve mitigado por fuertes sentimientos ambivalentes. Por una parte, sentimientos de ternura por su hijo; por otra, una posición defensiva que niega estos sentimientos, esto es lo que le permitió someterse al aborto en primer lugar. La mujer puede continuar en este estado emocional durante días, semanas o incluso durante muchos años. La expectativa de la sociedad es que ella se sienta aliviada y agradecida de que «su problema se haya resuelto» y, de hecho, esta es la respuesta que las mujeres suelen dar en las encuestas. Sin embargo, la realidad es que su vida interior a menudo está plagada de culpa y vergüenza, de pesadillas de bebés siendo succionados por tubos, muriendo en horribles accidentes o crímenes violentos. A medida que pasa el tiempo, pueden experimentar pensamientos intrusivos, día y noche. Experiencias ordinarias como un examen ginecológico o el sonido de la succión en el consultorio del dentista pueden desencadenar recuerdos del aborto. Se siente como embotada e insensible incluso en lo que se refiere a su capacidad de expresar afecto. La mujer puede caer en una depresión profunda e incluso llegar a suicidarse. Ante esta situación puede optar por buscar tratamiento médico para el insomnio y la ansiedad o automedicarse con alcohol y drogas ilícitas para aliviar su dolor.’” [1].
En un estudio realizado en mujeres estadounidenses y rusas, el 14,3 % de las estadounidenses que se sometieron a un aborto cumplían todos los criterios para el TEPT. Muchas más tenían múltiples síntomas, pero no cumplían todos los requisitos para el diagnóstico. Por ejemplo, el 65 % de las estadounidenses y el 48 % de las rusas tenían pesadillas o flash backs (escenas retrospectivas) sobre su aborto.
Muchas otras mujeres del estudio informaron diversos síntomas adicionales entre los que se incluían evasión, recuerdos intrusivos, reacciones físicas y emocionales exageradas y sentimientos negativos. Casi una cuarta parte de la muestra estadounidense tenía dificultades para estar cerca de bebés, para dormir y para controlar la ira.
En otro estudio realizado en mujeres que se sometieron a abortos en Bielorrusia, un porcentaje mucho mayor experimentó síntomas de TEPT. Aunque muchas de ellas afirmaron haber sentido alivio después de los abortos, el 32 % tenía pesadillas, el 76 % experimentó episodios de flashbacks (escenas retrospectivas), el 96 % informó que evitaba pensar en el aborto, el 92 % experimentó angustia cuando estaba expuesta a situaciones que le recordaban el aborto, el 48 % tenía dificultades para dormir, el 48 % sufría ansiedad y ataques de pánico y el 78 % experimentó depresión relacionada con el procedimiento. A pesar de que se habla muy poco en contra del aborto en Bielorrusia, la culpa siguió siendo una constante entre estas mujeres. Hasta el 80 % expresó sentimientos de culpa por lo que habían hecho.
En última instancia, al menos el 50 % de las mujeres de la muestra cumplían los criterios para el diagnóstico clínico de TEPT y otro 32 % tenía síntomas de TEPT pero no cumplía todos los requisitos para el diagnóstico. En comparación, el “National Vietnam Veterans Readjustment Study” (Estudio nacional de readaptación de veteranos de Vietnam) encontró que el 26 % de los veteranos en zonas de combate tenían síntomas de TEPT, el 15 % tenía TEPT clínico completo y el 11 % tenía lo que el estudio describe como «TEPT parcial». En otras palabras, someterse a un aborto tiene al menos la misma probabilidad de inducir síntomas de TEPT que el servicio militar en una zona de combate.
Preocupa especialmente el hecho de que el síndrome postaborto pueda aumentar otros riesgos como el de suicidio. Una y otra vez, las investigaciones han demostrado que el aborto aumenta significativamente este riesgo. En algunos estudios, las tasas de suicidio mostraron ser entre tres y seis veces más altas que las de las mujeres que dan a luz.
Estudios que cruzan registros de diferentes fuentes demuestran que los incrementos en los comportamientos suicidas entre las mujeres que se someten a un aborto no están relacionados con problemas de salud mental previos. Por el contrario, es más probable que el aumento en los problemas de salud mental sea resultado del aborto.
Los efectos negativos del aborto en la salud mental no desaparecen por sí mismos con el tiempo. Una investigación sobre el estado emocional de las mujeres en la menopausia encontró que muchas todavía luchaban con los síntomas del síndrome postaborto, incluyendo el intentar olvidar la experiencia, aunque esta hubiera ocurrido muchos años atrás. Incluso en los casos en los que ellas creían que su aborto había sido la decisión correcta, describieron el impacto emocional del aborto como muy negativo. Como resultado, los investigadores recomiendan el acceso a terapia postaborto a lo largo de toda la vida. [2]
Fuente:
[1] Traducido de Susan Ciancio. (Julio 16, 2021). Adoption or Abortion? https://www.hli.org/resources/adoption-vs-abortion/
[2] Traducido de Cfr William Lawyer. (Noviembre 5, 2021 ). Post-Abortion Stress Syndrome: Parents Are Victims Too. https://www.hli.org/resources/post-abortion-stress-syndrome/
