
Entrega 29. Mitos y mentiras sobre el aborto relacionados con las medidas legales
Mito 8: Prohibir el aborto incrementa las muertes maternas porque las mujeres recurrirían al aborto ilegal.
Prohibir el aborto reduce las tasas de aborto y las muertes maternas. La mayoría de las políticas provida son extremadamente efectivas para reducir los abortos. Incluso restricciones modestas generan grandes disminuciones, mientras que las prohibiciones más estrictas no producen los resultados negativos que a menudo predicen los defensores del aborto.
Caso Chile.
Entre 1989 y 2009, que estuvo prohibido el aborto en Chile, la tasa de mortalidad materna disminuyó más del 58 %, pasando de 40.8 a 16.9 por cada 100,000 nacimientos vivos. Por su parte, la mortalidad relacionada con el aborto disminuyó más del 96 %, lo que indica que, o bien se realizaron pocos abortos ilegales, o eran mucho más seguros que los abortos legales.
La caída en la mortalidad materna en Chile fue tan grande que ese país tuvo una de las tasas de mortalidad materna más bajas de todo el continente americano, superando incluso a los Estados Unidos.
Caso Etiopía.
Hasta el 2005, año en el que el aborto estuvo prohibido en Etiopía, excepto en casos de riesgo para la vida o la salud de la madre, tanto los abortos como las muertes relacionadas con el aborto estuvieron disminuyendo año tras año. Esto, como señalan los investigadores, se ajusta a la experiencia de la mayoría de los países.
Después de que se legalizara el aborto en Etiopía, la tasa y gravedad de las complicaciones y muertes por aborto aumentaron. Por ejemplo, el choque séptico y la falla de órganos relacionados con el aborto se aumentaron más del doble y las cosas no mejoraron con el tiempo, sino que continuaron empeorando. Entre 2008 y 2014, la peritonitis y la falla de órganos se cuadruplicaron, y el choque séptico casi se duplicó.
Para citar a los autores del estudio más reciente sobre Etiopía: «En lugar de ser una solución milagrosa para reducir las muertes por aborto, la legalización del aborto ha resultado en un aumento considerable en el número de abortos, sin ninguna disminución apreciable en la mortalidad por aborto o en la mortalidad materna».
La investigación muestra que cuando las leyes del aborto se flexibilizan, la mortalidad materna tiende a aumentar, y cuando las leyes se restringen, la mortalidad materna disminuye. Muchos otros factores pueden influir en la mortalidad materna, pero la tendencia es bastante consistente.
Los buenos resultados de las prohibiciones del aborto implican que el aborto legal no es necesario para promover la salud materna.
Mito 9: No financiar el aborto con el presupuesto público incrementa los riesgos para la salud de la mujer.
Algunas personas temen que, sin financiamiento público para los abortos, las mujeres buscarán opciones más baratas y recurrirán a abortos ilegales realizados por proveedores no capacitados. Muchos argumentan que esto aumentará las muertes y lesiones maternas. Sin embargo, esta afirmación no está respaldada por ninguna investigación. De hecho, sucede lo contrario.
Las investigaciones han demostrado que las restricciones en el financiamiento disminuyen el número y la proporción de hospitalizaciones por abortos. Este efecto probablemente sea el resultado de una disminución en el número de abortos, los cuales conllevan grandes riesgos de complicaciones.
A pesar de la disminución en las tasas de aborto, el número de nacimientos se mantiene constante o disminuye, es decir, que los recortes de financiamiento no solo reducen los abortos, sino que también disminuyen las tasas de embarazos no deseados. Por lo que parece, cuando los abortos deben pagarse de su propio bolsillo, las personas ejercen mayor cuidado para evitar el embarazo.
Las restricciones de financiamiento previenen los abortos, no aumentan las tasas de embarazo o los índices de natalidad, y tienen como resultado una mejor salud materna. [1]
Mito 10: No se puede imponer a todos los miembros de la sociedad los valores de algunos de ellos.
Como el derecho a la vida es un derecho humano fundamental, ese derecho no puede ser el resultado de la elección de una mayoría, ni tampoco puede ser una concesión del Estado, sino que este último tiene el grave deber de reconocerlo y tutelarlo. El derecho a la vida, al igual que otros derechos fundamentales, como el derecho a la libertad, es anterior al Estado y a la sociedad, porque es inherente a la persona humana, quien es anterior al Estado. Este derecho, como los demás derechos fundamentales, es el cimiento de la democracia y no el resultado de un proceso democrático.
Hay una jerarquía de derechos humanos según su carácter fundamental. Primero está el derecho a la vida, luego a la libertad, luego a la consecución de la felicidad, etc. Lamentablemente, hoy en día se ha tergiversado esta jerarquía y se ha subordinado la vida de los inocentes a la “libertad” de los más fuertes.
Las leyes de una sociedad deben fundarse en la ley moral natural, que es objetiva y universal. Ciertamente sería injusto e incompatible con una sociedad pluralista el pretender imponer, por medio de la ley civil, el que todos fuesen a misa los domingos. Pero aquí no estamos hablando de valores o preceptos que obligan en conciencia solamente a aquellos que libremente se han adherido a la fe católica, sino de valores y preceptos que pertenecen a la ley moral universal, la cual obliga en conciencia a todas las personas. [2]
Fuente:
[1] Desde el inicio hasta aquí traducido de Cfr William Lawyer. (Junio 3, 2022). The Effects of Abortion Laws: Myths and Facts. https://www.hli.org/resources/effects-of-abortion-laws/
[2] Desde la cita anterior hasta aquí Cfr Vida Humana Internacional. Sección hispana de Human Life International. Módulo 1. Lección 3: La dignidad humana