Notas de lecturas 12: Reseña del libro «Crecer y multiplicaos: El ocaso familiar y demográfico seguido de La revolución biopolítica» de Juan Arturo Moreno Cabrera.

Tuve noticia de este ensayo por el artículo que Jose María Carabante publicó el pasado 27 de septiembre de 2025 en la sección «Tiempo de lectura» del diario ECD Confidencial Digital bajo el título «La cultura de la vida«. Terminada la lectura del libro, que me ha resultado muy sugestivo, me ha motivado a publicar la presente reseña de su trabajo con la intención de darlo a conocer al público en general y en particular a los lectores de nuestro blog Reflexiones. Con ello les animo a la lectura completa y pausada de dichas fuentes.

Este ensayo tiene como origen la tesis doctoral «Tanatopolíticas. Una visión disconforme» del mismo autor, Juan Arturo Moreno Cabrera, defendida en el año 2024 en la Universidad Complutense de Madrid. Dicha tesis doctoral fue dirigida por Consuelo Martínez-Sicluna y Sepúlveda y José María Carabante Muntada.

La Tanatocracia Invisible: 5 Lecciones sobre cómo el Poder Moderno Gestiona Nuestra Muerte

Vivimos sumergidos en una paradoja asfixiante. Nuestra civilización, hipocondríaca por naturaleza, manifiesta una obsesión casi litúrgica por la higiene, la prevención y la prolongación técnica de la existencia. Sin embargo, bajo esta superficie de asepsia y bienestar, late una estructura de poder que parece haber desertado de la tarea de valorar la vida en su dimensión trascendente. Juan Arturo Moreno Cabrera, en su tesis Tanatopolíticas. Una visión disconforme, y su libro Creced y Multipricaos. El ocaso familiar y demográfico seguido de La revolución biopolítaca, nos invita a descorrer el velo de un fenómeno inquietante: la «Tanatopolítica«, el reverso sombrío de nuestro progreso, donde el Estado y la técnica ya no aspiran a potenciar el vivir, sino a perfeccionar la administración burocrática del morir. Nos adentramos en los cinco pliegues de este sudario institucional para comprender cómo el biopoder contemporáneo ha mutado en una gestión eficiente de nuestra propia extinción.

1. De la Biopolítica a la Tanatopolítica: El Artífice de la Muerte

Si la biopolítica clásica, bajo la mirada de Foucault, se definía por la máxima de «hacer vivir y dejar morir», la tanatopolítica moderna ejecuta un giro copernicano. Ya no habitamos el escenario del homicidio pasional o la violencia bélica estridente; nos hallamos ante una «industria y gestión» aséptica del final de la vida. El poder ha dejado de ser un verdugo para convertirse en un administrador de flujos biológicos, transformando la muerte en un proceso técnico desprovisto de misterio. En este nuevo orden, la figura del médico sufre una metamorfosis degradante. El antiguo médico-sacerdote, aquel que custodiaba el umbral de la existencia con una reverencia casi sagrada, cede su lugar al médico-artífice . Este nuevo técnico no actúa por odio ni por instinto criminal, sino como un engranaje más de un dispositivo institucional que opera con la frialdad de quien maneja un escalpelo o presiona un botón de apagado, reduciendo el acto de morir a un mero procedimiento administrativo. «La tanatopolítica es la industria y gestión de la muerte por mano de artífice, en el seno de ciertos dispositivos que aparecen en la sociedad moderna. Quien acciona no es propiamente un artista (tampoco un homicida) pero sí un artífice.»

2. La «Siberia Demográfica»: El Invierno de una Nación que se Apaga

La realidad empírica que arrojan los informes del Instituto de Política Familiar (IPF) es el mapa de un desierto en expansión. España, aquel país que en 1975 vibraba con un dinamismo vital hoy irreconocible, se ha hundido en una tasa de fecundidad de apenas 1,18 en 2020. Estamos ante un «crecimiento vegetativo negativo» donde, en regiones como el noroeste peninsular, ya se contabilizan tres defunciones por cada nacimiento. Es el paso del invierno a la «Siberia demográfica», un páramo donde la nación parece haber perdido no solo sus fuentes de vida, sino su propia autoestima. Resulta de una ironía lacerante observar la hiperactividad legislativa de un Estado que se desvive por definir hasta 16 tipos de familia mientras la palabra «natalidad» brilla por su ausencia en el discurso legal. Existe una desconexión patológica entre unas leyes obsesionadas con la ingeniería social de los afectos y una realidad biológica que se apaga. Al sustituir los bebés por mascotas y la esperanza por el nihilismo, la sociedad española se resigna a una extinción cívica que vive, paradójicamente, como un derecho conquistado. «Bajo de uno, el invierno demográfico será una siberia demográfica, como dice en sus reiterados informes el Instituto de Política Familiar… España parece resignada a esta situación: se diría que, al perder sus fuentes de vida, ha perdido también su autoestima.»

3. El Concepto de «Vida Basura» vs. «Vida Sagrada»

Para comprender la raíz de este desmantelamiento, debemos recuperar la distinción griega entre zoé (la mera biología compartida con el animal) y bíos (la biografía, la vida dotada de sentido político y moral). La modernidad ha perpetrado un ataque frontal contra el bíos, reduciendo al ser humano a su mínima expresión biológica. Bajo esta lógica, surge la categoría de «vida basura»: aquella existencia que, por ser frágil, improductiva o costosa, es considerada desechable bajo criterios de eficiencia en la salud pública. Esta degradación no es accidental, sino jurisprudencial. El sistema jurídico ha dejado de considerar la vida humana como un valor absoluto e intangible para subordinarla a intereses técnicos o ideológicos superiores. Cuando el Derecho abdica de su función como guardián de lo sagrado, el enfermo crónico y el nasciturus son despojados de su dignidad intrínseca, convirtiéndose en materia gestionable que puede ser eliminada sin que el sistema perciba una pérdida real, integrando así el contrapunto favorable de lo que Agamben llama «nuda vida». «La vida humana es un concepto degradado por la jurisprudencia, que lo subordina a otros intereses, superiores a la vida, que sobre ella mandan… se integra el concepto de vida basura y su contrapunto favorable, la noción de nuda vida

4. El Olvido de la Muerte: Lo que los Antiguos Sabían y Nosotros Ignoramos

A través del análisis de Fustel de Coulanges sobre la «Ciudad Antigua», Moreno Cabrera nos recuerda que para el hombre arcaico la muerte no era el final, sino un misterio que cohesionaba la familia. El culto a los antepasados y el fuego sagrado formaban un núcleo compacto que otorgaba sentido a la estirpe. La muerte se integraba en la vida; se temía, pero se respetaba como el puente hacia lo eterno. En cambio, el hombre moderno, en su afán por secularizar hasta el último rincón del alma, ha terminado por desvitalizar la existencia misma al ignorar su finitud. Hoy, la muerte ha sido domesticada y escondida tras biombos institucionales. Ya no es un misterio sagrado, sino un «suceso cívico» o una «solución técnica» frente al taedium vitae. Al convertir el morir en una prestación del catálogo de servicios del Estado, hemos transformado el dolor de vivir en un problema de gestión pública. El moderno, irreligioso y solo, ya no busca trascender a través de su descendencia, sino que clausura su estirpe en un acto de autonomía que es, en el fondo, una rendición ante la nada. «Es la religión del hogar y de los antepasados la que hace que la familia forme un núcleo compacto, en esta vida y en la otra; la familia antigua es una asociación religiosa más que natural.»

5. El Hospital como «Dispositivo» y la Pendiente Resbaladiza

El relato «Siete plantas» de Dino Buzzati funciona como una metáfora perfecta de nuestra arquitectura de poder. El hospital ya no es solo un lugar de curación, sino un «dispositivo» que, a través de sutiles descensos de planta, conduce al paciente hacia la anulación de su protección jurídica. En este espacio biopolítico absoluto, la excepción se convierte en regla. El individuo queda reducido a «nuda vida«, un homo sacer que puede ser eliminado impunemente por el sistema bajo el amparo de leyes que normalizan la destrucción del bíos. Esta pendiente resbaladiza se manifiesta con crudeza en los 100.000 abortos anuales en España y en la reciente regulación de la eutanasia. Al despojar a los moradores de estos dispositivos de cualquier condición política, el poder no tiene frente a él más que pura vida biológica sin mediación. La clínica y el hospital se transforman así en laboratorios de una tanatocracia exigente que, bajo la máscara de la compasión o el derecho, certifica la eliminación sistemática de los más vulnerables en un espacio donde el derecho a la vida ha sido borrado de cualquier vestigio de protección real. «Al haber sido despojados sus moradores de cualquier condición política y reducidos íntegramente a nuda vida, el campo o el dispositivo es también el más absoluto espacio biopolítico que se haya realizado nunca, en el que el poder no tiene frente a él más que la pura vida biológica.»

Conclusión: Hacia una Interpretación Iusvital

Frente a la inercia de una sociedad que gestiona su propia extinción con una eficacia burocrática envidiable, Moreno Cabrera propone una salida: el Iusvitalismo. No se trata de reclamar un «derecho a la vida» como si fuera una concesión graciosa del Estado, sino de reconocer que la vida humana es, en sí misma, el fundamento de todo Derecho. La vida precede a la norma; es el cauce que debe proteger la fragilidad desde el vientre hasta la tumba. Debemos decidir si el Derecho ha de ser el guardián de nuestra fragilidad o si, por el contrario, permitiremos que se consolide como el notario que certifica, con pulcritud técnica y asepsia moral, el desmantelamiento de nuestra propia especie. La pregunta que queda grabada en el umbral de este nuevo siglo es ineludible: ¿Estamos construyendo una civilización de derechos o simplemente una gestión eficiente de nuestra propia extinción?

Moreno Cabrera, Juan Arturo (2025). Creced y multiplicaos. Dykinson

Declaración del autor de esta entrada en el blog: Este texto ha sido asistido en su redacción con la herramienta de Google NotebookKLM


Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.