Realidades Inquietantes sobre el Regreso del Infanticidio en la Modernidad

El espejo de la historia: La paradoja de 2026

Nos encontramos en el umbral de una era definida por una sofisticación científica sin precedentes; sin embargo, bajo el barniz del progreso tecnológico, el tejido ético de nuestra civilización parece estar sufriendo una involución hacia las sombras de la antigüedad pagana. En agosto de 2026, el teólogo moral Charles Camosy publicó en el Washington Examiner una columna cuyo título traducido al español es «El infanticidio ha vuelto». En su opinión, este hecho ha dejado de ser una advertencia profética para convertirse en una crónica de la realidad clínica y burocrática actual. No estamos ante una hipérbole retórica, sino ante la consolidación de protocolos donde niños que nacen vivos son entregados deliberadamente a la muerte. Lo que antes era una frontera moral infranqueable se ha disuelto en una normalidad administrativa donde la vulnerabilidad extrema ya no convoca al cuidado, sino al descarte legalmente blindado.

El fin de los límites gestacionales en Massachusetts y el blindaje del «juicio profesional»

La firma de la ley H.5595 por la gobernadora Maura Healey el pasado 10 de agosto marcó un punto de inflexión en la protección de los derechos humanos. Al eliminar las «justificaciones médicas concretas» para abortos después de las 24 semanas, la normativa ha entronizado el «juicio profesional» del médico como un criterio absoluto e inapelable.

Como observadores de la bioética y los derechos fundamentales, debemos señalar que este cambio no es meramente semántico, sino que constituye un blindaje legal sin precedentes. La ley estipula explícitamente que

«ningún proceso de revisión médica podrá prevalecer sobre el juicio profesional del médico tratante». — ley H.5595 del Estado de Massachusetts

En la práctica, esto anula cualquier posibilidad de auditoría o recurso legal en defensa del feto, transformándolo en un ser desprovisto de protección efectiva hasta el segundo exacto del nacimiento. Massachusetts se une así a las once jurisdicciones en EE. UU. donde la viabilidad del niño no genera un derecho a la vida, sino que queda supeditada a una discrecionalidad clínica que la ley prohíbe cuestionar.

«Ni un solo legislador de los que han votado a favor ha tenido la valentía de reconocer la verdad, el hecho incómodo de que este proyecto de ley permite abortos atroces por descuartizamiento de bebés perfectamente sanos y viables». — Myrna Maloney Flynn, presidenta de Massachusetts Citizens for Life.

La desnaturalización de la medicina: El testimonio de Warren Hern

La narrativa oficial suele presentar los abortos del tercer trimestre como tragedias médicas inevitables. No obstante, en orden al rigor, estamos obligados a mirar los hechos documentados. En una reveladora interacción con el escritor científico Michael Shermer, el Dr. Warren Hern, veterano en la práctica de abortos tardíos, admitió con crudeza que muchas de sus intervenciones no responden a patologías fetales, sino a un simple cambio de opinión de la madre.

Cuando Shermer le cuestionó sobre la ausencia de anomalías médicas en estos casos, la respuesta de Hern ilustró la desnaturalización total del concepto hipocrático:

«¡El problema médico es que está embarazada!»

Al redefinir un proceso biológico natural como una patología eliminable en etapas de viabilidad, la medicina deja de ser una ciencia de la curación para convertirse en un instrumento de arbitrio sobre la existencia.

Datos sobre la realidad del aborto tardío (Charlotte Lozier Institute):

  • Más de 50,000 abortos anuales se realizan después de las 15 semanas de gestación.
  • Aproximadamente 10,000 intervenciones ocurren después de las 20 semanas.
  • La mayoría de estos casos ocurren en fetos sanos y no por emergencias médicas extremas de la madre.

El caso del Bebé Gabriel: El infanticidio por omisión y el traslado a la nada

El caso del Bebé Gabriel, nacido el 12 de agosto de 2026 con el síndrome del corazón izquierdo hipoplásico, representa el clímax de esta crisis ética. El conflicto enfrentó a los «padres comitentes» o (quienes contrataron la gestación) con la madre gestante (maternidad subrogada), McKenna West. Los primeros no solo exigieron el aborto al conocer el diagnóstico, sino que, tras el nacimiento, intentaron forzar un «transporte aéreo hacia la nada»: un traslado desde Texas a California con el único fin de suspender el soporte vital en una jurisdicción más permisiva.

Este intento de utilizar la tecnología médica (una ambulancia aérea) para facilitar el abandono es una versión tecnificada de la antigua «exposición» de infantes. Fue necesaria la intervención directa del Fiscal General de Texas y de un Juez de Distrito para emitir órdenes de emergencia que protegieran la vida de Gabriel. El Estado recordó a los hospitales que, según la ley federal, un traslado solo es legal si los beneficios superan los riesgos, señalando que en este caso la certificación médica:

«Tendría que registrar los riesgos de trasladar por vía aérea a un neonato ductal dependiente y, frente a ellos, nada [de beneficios]». — Fragmento de la carta del Estado de Texas a los hospitales de Dallas.

«Ahorrar» vs. «Crear»: El utilitarismo en la neonatología moderna

La bioética actual enfrenta una tesis inquietante expuesta por Annie Janvier y Mark Mercurio: la distinción moral que algunos médicos hacen entre «salvar» a una persona existente y «crear» a una persona discapacitada. En este esquema mental, el recién nacido con una patología tratable es visto como una carga opcional, no como un sujeto de derechos.

Esta mentalidad burocrática fue capturada de forma siniestra en las palabras del exgobernador de Virginia, Ralph Northam, quien describió el protocolo para bebés que sobreviven al aborto:

«el bebé nacería, se mantendría cómodo, se le reanimaría si la familia lo desea, y luego se produciría una discusión entre los médicos y la madre»

Esta «discusión» sobre una vida ya nacida desplaza el derecho intrínseco a la vida en favor de un cálculo sobre la «calidad de vida» y la utilidad social, reduciendo al ser humano más vulnerable a un objeto de consenso externo.

El regreso al mundo pagano y la respuesta de Constantino

Como señala el Padre Boquet, la situación actual no es una innovación ética, sino una regresión a la cosmovisión de Grecia y Roma, donde la debilidad era un defecto a erradicar mediante la exposición de niños en las laderas de las colinas. El «transporte aéreo hacia la nada» del Bebé Gabriel es el equivalente moderno de aquel abandono a la intemperie.

La ruptura con esta barbarie no provino de un avance científico, sino de una revolución moral que afirmó la dignidad sagrada de lo «inútil». Es imperativo recordar que, en el año 320 d.C., Constantino no se limitó a legislar contra el asesinato de niños; fue más allá al destinar fondos del tesoro imperial para apoyar a los padres en riesgo. Comprendió que el argumento moral es estéril si no se acompaña de estructuras prácticas de apoyo. La cultura de la vida exige que nuestras manos respalden nuestras palabras.

«Dios escogió lo necio del mundo para avergonzar a los sabios; Dios escogió lo débil del mundo para avergonzar a los fuertes». — 1 Corintios 1:27.

Conclusión: Hacia una cultura de la vida

El infanticidio en la modernidad no siempre se presenta con violencia física; a menudo se manifiesta como una decisión clínica gélida y legalmente blindada sobre quién es digno de recibir cuidado. El sacrificio personal de McKenna West, quien arriesgó su estabilidad legal y económica para salvar a Gabriel, nos recuerda que la defensa de la vida tiene un costo real y, a veces, heroico.

Cuando una civilización decide que la vulnerabilidad debe ser castigada con el abandono o la muerte por omisión, está firmando su propia sentencia de deshumanización. El dilema de 2026 es claro: ¿construiremos una sociedad que use su tecnología para proteger al frágil, o sucumbiremos a un nuevo paganismo donde la medicina decide quién tiene derecho a respirar?

Nuestra respuesta definirá si el futuro pertenece a la dignidad humana o al cálculo de utilidad.

Fuentes y Referencias

  1. Columna «El infanticidio ha vuelto» The infanticide has returned«) de Charles Camosy (publicada en el Washington Examiner, 2026).
  2. Proyecto de Ley H. 5595 del Estado de Massachusetts (normativa que suprime los límites y justificaciones médicas para el aborto después de las 24 semanas de gestación).
  3. Enlace de la publicación oficial en Charlotte Lozier Insitute: «How Many Abortions Are Occurring in America Post-Dobbs? A September 2026 Update» por Mia Steupert, M.A. Septiembre 4, 2026.
  4. Video explicativo «¿Cómo se realiza un aborto en el tercer trimestre? (Proceso de aborto tardío)»
  5. Estudio académico «Ahorrar versus crear» («Saving versus creating«) de Annie Janvier y Mark Mercurio (publicado en el Journal of Perinatology, 2013).
  6. Video testimonial «Sobrevivientes de abortos abandonados a morir: lo que vio Jill Stanek»
  7. Enlace de la publicación oficial en Vida Humana Internacional (Human Life International): «Infanticide in America: Abortion and the Troubling Return of “Letting Children Die” por Fr. Shenan J. Boquet|Augusto 31, 2026
  8. Artículo de prensa «Massachusetts aprueba el aborto sin límites hasta el nacimiento (Infocatólica, Agosto 8, 2026)»
  9. Artículo de prensa «Massachusetts da un nuevo paso hacia la cultura de la muerte y amplía el aborto hasta las últimas etapas del embarazo» (El Debate, Agosto 9, 2026)» por Sandra Ordóñez

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